La psicodelia trasciende los rincones de Buenos Aires

Prueba de sonido de la mano de Tom Ballester. Lauti no llegó. Jota y Charly en Perú. La Grolsch empezaba a salir. Porque sí, las noches con la sociedad psicoactiva vistiendo a Naranja Verde son distintas.

Recorrido de la gente que lo desea, una vez más. Después de un mes lograr adentrarse a lo que tienen preparado. Llegar. Pasar por una puerta que ya no es Naranja. Porque sí, en Santa Fe 1284 las cosas siempre se transforman. Un sonido da paso a las escaleras que te llevan a entrar a lo que tienen preparado para la sensibilidad auditiva, para invadir en directo los sesos, las piernas y compartirte un boleto de viaje donde, si pasas la segunda puerta estás dispuesto a aterrizar.

El segundo viernes de cada mes, hace un año y medio la noche viste los ojos de colores que tapan cualquier rincón de oscuridad. La sociedad psicoactiva existe más allá de lo que puedas meterle a tu cabeza. Y, te inserta en un paralelo, lejos de lo que podía llegar a ser tu linealidad. Si creías que la vanguardia había caducado, Technicolor Club te deja sin lugar a hipótesis posibles frente a la realidad.

Todo se trata de trabajar para tímpanos, conociendo trabas pero casi a tientas queriendo atravesar y retomar lo que una vez fue magia. T y J, Los niños del Parque y Hurricane Heart Attacks dieron a luz a esto que continúa gestándose: Technicolor Club.

Es que hace dos años en Espacio 37 una letra y una abreviación se encontraron. Sí, Jota y Tom fusionaban sus guitarras gracias al sello Sadness. Un arquitecto y un diseñador se juntaron y algo los unió más allá de toda faceta con el lema “ir para adelante”, sin importar que el camino sea contracorriente.

La Naranja es más verde cuando la presencia de Grolsch se realza en cada mano, derecha o izquierda. Esta sociedad no hace distinciones. Si hay un extremo, este será puramente mental y si hay respuestas físicas serán una necesidad que desde ya se podrá satisfacer.  Es una sociedad sin prohibiciones, sin límites y el único horizonte lo dan los artistas invitados. Ayer fue de la mano de Buffet Lovers, Yama Sun y, de la magia infaltable de los discos seleccionados por Dj’s Giunta.

Los Buffet Lovers, con su reciente lanzamiento del primer EP Canales, fueron los primeros en llenar el escenario de magia. Flashes de cámaras y aplausos los acompañaron. Entre “gracias” y más aplausos la banda formada en el 2013, no dejó de climatizarnos con fusión desde la base de distintos géneros que van entre el Dub y pasan por el Postrock.

Continuó el setlist del dúo Giunta, “expertos en Psicodelia, Krautrock, Space Rock, New Wave, Post Punk y Synth Pop que apuestan al vinilo como forma de expresión”. Hasta que el escenario estuvo listo para cortar la ansiedad de Yama Sun. Una vez arriba ya no se podía pensar en nada más. Trasportándonos a una dimensión desconocida, ella en el bajo y él en la guitarra, nos dieron acceso libre a este portal que atrae con una sensualidad exótica.

El picaporte no puede funcionar cuando la salida no está habilitada después de tanto éxtasis sensorial. Los Giunta no descansan. Vinilos como platos voladores que salen a la superficie para que con sus manos los pinchen en el momento justo. SUMO, Happy Mondays, New Order y una lista interminable se sirve en bandeja y la gente lo recibe con los brazos abiertos.

Los dos candidatos fueron grupos y sus armas guitarras, bajos, baterías, sintetizadores y teclados. Asique si alguien esperaba que la política se entrometiera en la magia de la noche, por lo único que se habló de una Latinoamérica unida tuvo que ver con la gracia que causaba sobre el final de la noche, que la gente hablara en portugués. Viajes y más viajes. Risas y ojos que no están cerca de cerrarse, no esa noche, no cuando el marco de ese cuadro es psicoactivo.

-Mecha Nism, escritoria, OnTour Magazine

-Diseño de flyer: Tomás Ballester